viernes, 19 de septiembre de 2014

Charcos en la calle

A las cinco de la madrugada me despertó la tormenta. Truenos, relámpagos y después la lluvia. Por la mañana, camino del trabajo, ya no llovía, pero permanecían los charcos en la calle y el río Vero fluía de color café con leche. Fui el primero en llegar a la agencia y al encender las luces y comenzar a abrir los ventanales sentí de pronto, no sé por qué, un ataque de esperanza.

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